lunes, 11 de junio de 2012

Femen: pechos desnudos ucranianos, armas contra la Eurocopa



El 9 de diciembre del año pasado ya anunciábamos la aparición de este grupo feminista y de su intención de boicotear la celebración de la Eurocopa de fútbol que se está disputando estos días en Ucrania y Polonia. Por aquel entonces, se manifestaban por las calles de Kiev, desnudas de cintura para arriba, para protestar por el previsible aumento de la prostitución que llevaría aparejado la celebración de este evento. Si en pleno invierno ucraniano se desnudaban en la calle… imaginen lo que están haciendo ahora que el clima es mucho más benigno.

Las activistas ucranianas de la organización Femen se desplazaron hasta Varsovia para protestar antes del partido inaugural de la Eurocopa. Evidentemente, cuatro mujeres semidesnudas poco pudieron hacer contra doce policías y fueron detenidas. No corrió mejor suerte otra activista que, descalza, alzó una pancarta con la leyenda "Fuck Euro 2012".

Representantes de Femen afirman que esto es solo el principio y que, de momento, han conseguido su objetivo que no era otro que el de darse a conocer. "Nuestra misión es atacar todo acto que esté en relación con la Eurocopa. Y nuestras acciones serán cada vez más", prometió la activista de Femen Inna Chechenko, de 21 años.


Este movimiento surgió en 2008 y desde entonces luchan con palabras claras y senos descubiertos por una mayor democracia en el país y contra la trata de blancas y la prostitución. Sus últimas acciones se produjeron en Paris, ataviadas como camareras ante la casa del ex jefe del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, y en plena plaza de San Pedro en Roma, con el cuello alto y los pechos al aire.      

En Ucrania se las toman muy en serio  y el día en el que el presidente ucraniano, Viktor Yanukovich, asistirá al partido Ucrania-Suecia, las fuerzas de seguridad en el estadio estarán en estado de alarma.
En fin, tampoco creo que un grupo cuyo lema es “nuestros pechos son nuestras armas” pueda resultar tan peligroso. Aunque nunca se sabe, claro.